Como sabemos, en estos tiempos la
moda ha sido una manera de expresión social. A través de lo que nos ponemos
comunicamos gustos, personalidad, emociones e incluso una forma de ver el
mundo. Sin embargo, en la era digital surge una pregunta que no es fácil de
responder: ¿realmente vestimos por gusto o porque nos dejamos influenciar de
las redes sociales?
Actualmente las apps como Instagram
y TikTok influyen en la forma en que las personas se relacionan con la moda. Lo
que antes era una decisión personal, hoy pasa por un filtro de una posible fotografía,
una historia o una publicación. Al ponernos a elegir nuestro outfit, no solo
pensamos en como nos sentimos sino como se verá en redes sociales.
Las redes sociales han convertido en una especie de carta de presentación digital. Parece que no funciona para el espacio físico, sino también para el espacio virtual. Esto explica por que tendencias como “clean look”, “coquette” u “old money” son tendencia rápidamente las cuales solo proponen prendas sino identidades completas como las personas que pueden adoptar para proyectar una apariencia.
La complicación se presenta como validación
externa comienza a tener mas pesos que el gusto personal. Hay personas que
dejan de usar su ropa favorita porque “ya no esta de moda” o porque no se adapta
a la estética que domina en redes sociales.
Asimismo, la presión estética no
afecta únicamente a influencers o figuras públicas. Alguien puede sentir la necesidad
de mantener cierta imagen para recibir aprobación mediante “likes” y
comentarios. La moda deja de ser una herramienta de expresión para convertirse,
en algunos casos, en una estrategia de aceptación social.
Por otro lado, no solo cae el
peso en redes sociales. La moda siempre ha tenido una dimensión social: históricamente,
las personas se han vestido para pertenecer, diferenciarse o comunicar estatus.
La diferencia es que, en la actualidad, esa exposición ocurre frente a miles de
personas de manera permanente.
Tal vez la verdadera libertad en
la moda no este en seguir todas las tendencias, sino en sentirse cómodo con lo
que uno usa, incluso no esta pensado para aparecer en una foto.
Sheila Diaz

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